Desnudé mi alma en la fría noche
y tan solo fui la sombra
de una luna bohemia y algo displicente.
No había poesía en el aroma del recuerdo,
guarde silencio mientras los fantasmas
poblaban mi cuerpo.
La trampa de los sueños me hirió en el camino,
desde entonces, solo vivo.
Soy una mujer, soy de tierra y aire, de agua y fuego,
la casa en penumbras, la ventana abierta.
Un arco iris en el poema y un corazón de cristal,
soy la piedra, la palabra y el puñal.

